De paseo a la muerte por “Parque Elcano”, el espacio verde con 800 cadáveres al ras de la tierra

Es un plaza pública en Chacarita, que antes estaba repleta de cruces y lápidas.

Tal vez haya sido una monada vanguardista: el nenito con la camiseta de San Lorenzo tirándose del tobogán sin saber que bajo sus pies, cerca del tobogán, pegado a la hamaca, podía haber una pila de cadáveres. Cuervo tenía que ser. La cosa es que el nene volvió a subirse. Una y otra vez. Y sonriendo lo hizo.

En nombre del Gran Diario Argentino se le pide por favor a Hernán Santiago Vizzari que nos acompañe de paseo a la Muerte. Es uno de los únicos investigadores de costumbres funerarias de la historia argentina. Nadie sabe tanto de muertos como este muchachote.

Mañana de miércoles, 25 grados, nubosidad variable. El hombre tiene su estilo trágico: guantes de latex, barbijo, máscara. Uniforme pandémico reforzado contra lo que considera incitación a la blasfemia.

-Para que te des una idea, esto se hizo sobre unas 800 o mil tumbas. Que te quede claro una cosa: estamos caminando sobre cadáveres.

-¿Próceres?

-No creo. Tumbas de finales del 1800. Cuando yo era chico nos metíamos acá y aprendimos en vivo y en directo lo que quería decir la palabra profanación: un cajón abierto y el muerto vestido de saco y corbata. O una mujer, toda de blanco, tirada en el piso. Fue el primer contacto cercano de un grupo de pibes 12 años con la idea de muerte.

Algunos la llaman “La placita del horror”. Su construcción empezó sin cartel de obra en 2016. Según Vizzari, la estrategia fue el descuido: dejar crecer los pastizales para alterar el espacio fúnebre hasta que el terreno se vuelva difuso, baldío. ¿Qué es todo esto?, quiso saber el experto para quien el cementerio de la Chacarita es algo así como un segundo hogar.

-Antes de que esto fuera plaza, el lugar estaba repleto de cruces y lápidas.

En las redes la publicidad de #CiudadVerde le pone signos de admiración a la iniciativa: «¡La Ciudad sigue sumando Plazas y Parques! Celebramos la nueva plaza del Cruce Medrano, el Parque Elcano de Chacarita y la ampliación de la Plaza de Mayo. Juntos cuidamos y preservamos los espacios verdes de la Ciudad”.

El entusiasmo no termina ahí. ¿Parque Elcano? “¡Un espacio perfecto para disfrutar de un paseo romántico!», se lee en la cuenta oficial del Ministerio de Espacio Público de la Ciudad.

Vizzari camina en puntas de pie. Como si le diera impresión estar acá. Julio Bocca en El lago de los cisnes. Nos sentamos. El Parque Elcano son dos manzanas que pertenecieron a la Chacarita. Desde su inauguración, hace cuatro años, este espacio verde se transformó en el cementerio más negador del país.

Apoyado en una de las mesas de ajedrez, Vizzari apunta el mentón hacia unas chimeneas metálicas ubicadas al lado del gimnasio al aire libre.

“Mira ese chapero. ¿Podés creerlo…?»

-¿Chapero?

-Una cámara frigorífica, el lugar donde mandan los ataúdes cuando se rompen y empieza a brotar líquido cadavérico. ¡La baranda a muerto que hay a veces! El procedimiento consiste en sacar el cuerpo del cajón, arreglar el ataúd, corregir la falla y volver a ingresarlo a su destino. Además fue la morgue provisoria de los chicos víctimas de Cromañón.

La plaza se inauguró el último día de 2016. Hubo autoridades. También estuvo Vizzari y otros que se oponían. “Es un sacrilegio lo que hicieron. Vengo porque vos me lo pedís, pero yo a esta plaza no la toco ni con un palo”.

-¿Mala vibra?

-Una espacio recreativo con muertos ubicados a dos metros de la tierra… Si esto es un sacrilegio, obvio que la vibra es altamente negativa. A mí me tocó estar cuando el olor a cadáver era espantoso. No todos lo reconocen. Para muchos deben ser ráfagas de un olor fuerte, feo. Pero sobre todo los ancestros. A mí me importa la genealogía familiar. Imaginate la gente que quiere venir a ver a su abuelo que alguna vez, hasta hace unos pocos años, estuvo enterrado en un ícono porteño como es la Chacarita. ¿Qué encuentran ahora? ¿Que la tumba de su familiar está debajo de una cancha de ping pong? Me preocupa de verdad esa gente que no puede cerrar el círculo. Que no puede charlar con sus antepasados, con su foto, con su querido mausoleo.

A días de inaugurarse hubo polémica. Notas periodísticas de febrero de 2017 publicaron cosas que ni en una de terror. Clarín decía que hasta hubo denuncias por la presencia de restos humanos en la zona en cuestión, algo que  la Ciudad desmentía. Página 12 entrevistaba a Camila Rodríguez, comunera del barrio por el Frente para la Victoria: “Una plaza del espanto y el terror”.

Debido a una condición demográfica, hay mucha más gente enterrada en Chacarita. En el cementerio de Recoleta está el grueso de las familias patricias. Está Evita. En Chacarita descansan los restos de artistas, científicos, orquestas enteras de tango. Porcel, Olmedo…

-Esos pórticos son centenarios. Al cementerio, como comprenderás, se podía entrar por Elcano. Esto corre por mi cuenta, pero poné que actualmente aquí viven personas sin techo que utilizan esas edificaciones como guarida.

De Vizzari se habla. Se dice que tiene una oficina entre las galerías del cementerio. Una mesita con dos sillas. Él pasa muchas horas ahí dentro. Tiene un libro sobre cementerios. “A mí me interesa el patrimonio funerario», especifica. «Encontré a un arpista italiano en una bóveda chiquitita”. A su juicio, Gustavo Cerati debería tener una tumba “grosa” como pasó con Gardel o Goyeneche, que hasta su monumento tienen.

Se presenta como “investigador de costumbres fúnebres”. Si la pregunta es qué cara de vivo le pondría a la muerte, hace mmm, piensa seis segundos y responde: “La de un payaso”. Conectado con su tiempo, inventó el Museo Funerario Virtual donde pueden verse piezas como la esquela original del fallecimiento de Evita. Vizzari, “Personalidad Destacada en el ámbito de la Cultura”, cree que hay vida después de la muerte.

En esa zona de la plaza plantaron árboles. Una forma de delimitar la vida de lo otro. Algunos se ve que no crecieron como esperaban y la necrópolis asoma como un vecino del tamaño de La Matanza, pero silencioso.

La información dura señala que aquí funcionó el llamado Anexo 22. El Gobierno de la Ciudad arrasó con las galerías de nichos y la pared que dividía el cementerio de la avenida Elcano al 4300.

Al parque se ingresa por la puerta grande. La bienvenida es colosal. Para el común, como si de pronto uno cruzara el Arco del Triunfo. Señorial recibimiento para un espacio público. Digno de un régimen socialista exitoso. Miramos la gente tomando sol en una parcela de césped bien cortado. Un día de verano en Jardín de Paz, mateando con vista al nicho. Detrás del ligustro que tampoco terminó de crecer, la Galería 27.

-¿Existen los zombies?

-El zombie es una metáfora de la contracultura –devuelve Vizzari-. Esas películas tienen trasfondo social y hablan sobre gente esclavizada por el sistema.

Por: Hernán Firpo – Clarin.com