Cementerio de la Chacarita: abandono e inseguridad en las galerías subterráneas

En el primer subsuelo de la galería 19 del Cementerio de la Chacarita, a la altura del nicho 1705, la imagen es desoladora. La tapa original de mármol se cayó debido a las filtraciones y fue reemplazada por otra de conglomerado, sujeta con alambre; menos resistente aún, está desvencijada y abierta, y permite ver una osamenta en el interior. Alrededor hay otros sepulcros en condiciones similares.

Daños profundos en los techos de los pasillos que alojan los nichos
Daños profundos en los techos de los pasillos que alojan los nichos Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Petrecca explica que en las galerías hay unos 400 trabajadores autónomos. Su labor consiste en mantener limpios los nichos y pulir las anillas, los cristos y las placas de bronce de los difuntos; por esa tarea cobran a los deudos un abono mensual voluntario. Todo lo referente a las instalaciones corresponde, en cambio, al Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.

Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk
Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

«Los impuestos de los contribuyentes deberían verse en algún lado -opina Celia Mansilla mientras cambia las flores del nicho de su madre-. Vengo desde hace diez años y está igual. Es feo. No costaría nada mantenerlo para que la gente se sienta contenida y no sea un lugar tan tétrico».

El estado de las galerías 15 a 23 contrasta con la superficie, donde recientemente se construyó una fuente en la zona de responsos, que durante la visita de LA NACIONestaba sin agua. Hernán Vizzari, estudioso de la historia de Chacarita, califica estas obras como «superficiales y de maquillaje». Según Vizzari, el gobierno «no toma en cuenta el patrimonio histórico que hay en el cementerio ni se interesa por mantener el estado de unas galerías en cuya construcción participó el arquitecto Clorindo Testa». Fuentes del ministerio indicaron que «se está avanzando en una licitación para el mantenimiento de ascensores y monta ataúdes» pero no consignaron ningún plan de mejora edilicio para este sector, que a simple vista es el más deteriorado del predio.

Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Otro problema habitual son los robos. «Ya cambié dos veces el cristo que tiene mi madre. No hay seguridad, esto es una boca de lobo», dice Juan Carlos, un jubilado porteño que visita el lugar cada seis meses. Los cuidadores comparten su preocupación: «El primer problema es la seguridad. Se roban las anillas, los cristos y hasta las lámparas, que las ponemos y las sacamos para que no se las lleven. Hay seguridad en las salidas, pero acá abajo no existe».

Polémica

La inauguración del Parque Elcano, en enero de 2017, generó polémica porque el espacio ocupa 3 hectáreas que hasta entonces pertenecían al cementerio. La Ciudad dijo que era una zona en desuso desde hace años mientras que los vecinos afirman que había nichos y sepulturas recientes.

Ahora, también denuncian que se quieren reconvertir otras áreas en espacios verdes. El proyecto implicaría derribar las galerías 1 a 9, ubicadas en la esquina de Guzmán y Jorge Newbery, extender la Avenida del Campo hasta Warnes y abrir una diagonal desde Del Campo hasta Jorge Newbery. Para la necrópolis implicaría una pérdida de 20 de las casi 100 hectáreas que hoy tiene y la convierten en una de las más grandes del mundo. Esas obras aparecen junto al Parque Elcano en un documento con el logo del gobierno porteño llamado «Masterplan», al que pudo acceder LA NACION. Los primeros trabajos de la lista (la plaza del peristilo, la peatonal principal y la fuente del sector de capillas) ya fueron completados. Desde el Ministerio de Ambiente indicaron que no existe ningún proyecto de parquización ni de demolición de galerías (aunque sí de puesta en valor de las primeras 9) y que no pueden «rastrear el origen de ese documento».

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En diciembre, Nelly Zugasti, jubilada, quiso renovar el nicho de la galería 6 donde está su madre desde hace ocho años. En la administración se negaron. «Me dijeron que estaban viendo qué iban a hacer porque están deterioradas. Hace unos años no estaban así. El abandono está hecho a propósito: tiran abajo todo para hacer otra cosa. El cementerio es un lugar intocable, deberían dejar en paz a los muertos», dice Zugasti. Y concluye: «Buenos Aires tiene montones de otros lugares donde se pueden hacer plazas y canchas de deportes».

Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Por: Federico Acosta Rainis Fuente: lanacion.com.ar / La Nación – Edición impresa